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La Tierra y sus suelos

Actualizado: feb 17


En permacultura los suelos no son considerados como un factor limitante severo, ya que pueden ser mejorados y reacondicionados según el propósito.


En este proyecto fue una ventaja contar desde el inicio con tierra bien nutrida con materia orgánica vegetal y excrementos de cabras ya que había sido una majada ganadera. Por lo tanto en algunas zonas bajas habían desde zarzas, ortigas, hierba y tréboles hasta las menos enriquecidas en lo alto con monte silvestre.

En permacultura se utilizan los mejores suelos existentes para ubicar los huertos y ahorraremos uno o dos años de trabajo. No existe suelo que no tenga un valor, ya que los establos se pueden colocar en suelos erosionados o pobres.


Los árboles, como los almendros y olivos crecen en tierras calizas, rocosas y arcillosas con poco suelo, las moreras crecen en sitios de poco drenaje y encinas, pinos, nogales, algarrobos, ficus, pimenteros, acer, plataneros de sombra, magnolios, melias o cinamomos, cipreses y abetos reacondicionan los suelos, creando ambientes más favorables para otras especies que completen, algún día, el ecosistema natural.                                                                                                         

También los arbustos y praderas tienen que estar presentes en la creación de suelos. Lo que ya exista es mejor dejarlo y en zonas empobrecidas el suelo cobrará vida propia para ayudarnos a implementar nuestro diseño permacultural. La tierra desnuda es suelo degradado y ocurre solo en los sitios donde la gente y los animales introducidos han interferido con el balance ecológico natural. El suelo despejado y limpio de maleza es fácilmente dañado por el sol, la lluvia y el viento y si este suelo es cultivado después, se destruyen sus procesos vitales y pierde su fertilidad natural. Aunque de esta forma hay mayor riesgo de combustión frente a los incendios.


Lamentablemente en esta zona los incendios son frecuentes y causan daños terribles. Esperamos que con la toma de conciencia y por ende de acción sean finalmente un asunto del pasado. Pero siempre se tienen en cuenta los sectores: por dónde viene el viento, por dónde hay peligro de fuego, cuál es el recorrido del sol y se adoptan estrategias para aprovechar estas energías o para evitar que entren en nuestro terreno. Por dónde viene el viento caliente en verano y hay peligro de incendio es recomendable plantar vegetación que no arde fácilmente y varios estanques de agua, colocar barreras de viento con setos de árboles y arbustos para proteger la finca de los viento fríos del invierno, estos además proporcionan hábitat para las especies silvestres, incrementan la biodiversidad y proporcionan productos adicionales tales como frutos silvestres y frutos secos, material para acolchado e incluso proporciona especies que fijan nitrógeno que incrementarán la fertilidad.


Zona 1 Las zonas más cercanas a la vivienda el Huerto hortícola, el gallinero y corrales pequeños así como el Huerto Frutal. Por experiencia propia recomiendo que árboles frutales estén en esta zona para un mejor desarrollo.

Las áreas más lejanas recibirán menor atención, como las zonas de bosque y maderas de leña, las colmenas y los animales mayores, porcinos, caprunos, vacunos y caballar.

En las zonas más alejadas se han ido sembrando bellotas para diversificar el bosque.


TRATAMIENTO Y RECUPERACIÓN DEL SUELO


Los tres tratamientos fundamentales en permacultura para minimizar la pérdida del suelo y que a la vez, aireen y añadan nutrientes para recuperar y mantener su fertilidad natural son: Forestación, estableciendo bosques completos (árboles mayores, árboles menores, arbustos y pradera). El laboreo menos posible, usando aperos que no volteen y rompan la estratificación del suelo, como rejas y cultivadores. Fomentar las formas de vida, especialmente lombrices e insectos para el suelo a través de compost o mulch. Un buen suelo se distingue por un nivel adecuado de humedad, oxígeno, nutrientes y materia orgánica (M.O.). Los suelos se forman y se nutren por el proceso cíclico de las raíces de las plantas y por la caída de las hojas, frutos y otros desechos del suelo. Ahí comienza la vida.


Los pasos para su recuperación incluyen: La prevención de la erosión a través de las coberturas o acolchados, la reforestación de áreas en pendiente o inclinadas y el control del flujo del agua sobre la tierra con el uso de zanjas de infiltración y balsas de reserva. Añadir M.O. al suelo sea a través de praderas, abonos verdes y desechos orgánicos lo más diversos posibles (triturado de las podas, hojas y ramas, paja, compost, etc.). Aflojar la tierra compactada y proveer aire al suelo a través del uso de la horca de doble mango, así como de aperos de labranza que arañen su superficie sin voltearla, como el “cultivador”. Modificar su pH, usando en nuestros suelos alcalinos fosfatos y orinas para proporcionar la potasa necesaria (la ceniza contiene mucha potasa, pero hay que aplicarla solo en superficie y en poca cantidad para evitar que se resienta la vida microbiana del suelo). El uso de hueso , sangre y estiércol ayudan a neutralizar el pH. También, y para comenzar es importante, se recomienda sembrar plantas aptas para un pH específico, el del lugar, para constituir lo más rápidamente el ecosistema por ser las más adaptadas. A medida que por la acción de la M.O. vaya cambiando el pH, podremos sembrar plantas menos adaptadas pero en número muy inferior a las autóctonas o naturalizadas. A veces, si notamos irregularidades o cansancio en los cultivos, debemos corregir las deficiencias de nutrientes con minerales orgánicos (manganeso, fósforo, potasio), estiércol de animales y abonos verdes. En general, los suelos pueden ser creados o rehabilitados por los siguientes métodos: Manejo de plantas y animales que, como hemos visto, nos proveen de energía para aplicarla allí donde se necesita, creando vínculos entre los demás elementos. Condicionamiento mecánico solo en “amplia escala”, aunque conocemos sistemas para el cultivo extensivo de cereal, de leguminosa y oleaginosas que no requieren laboreo, como Masanobu Fukuoka ha experimentado durante tantos años con resultados convincentes y con un gran valor estratégico para evitar el hambre en el Mundo. La creación de suelos de huerto a través de la siembra o plantación de biodiversidad que crea un ecosistema a través de la “Sinergia” de las diferentes especies y que sacó a la luz Emilia Hazelip, catalana y afincada en los Pirineos, basándose en los principios de la Agricultura Natural que Fukuoka gestionó.


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